Te sorprenden, llenan y enamoran. Desde una sonrisa al cruzarte con un desconocido por la calle, pasando por una bolsa de chuches, hasta llegar a unas palabras bonitas… Son momentos simples y sencillos que marcan una gran diferencia.
Muchas veces, diría la mayoría, no es el qué si no el cómo. El cómo hace tanto… En ocasiones vamos deprisa y no paramos en los gestos «insignificantes». Lo gracioso es que esto no deja indiferente a nadie, porque a nadie le amarga un dulce. Llegando a este punto, me pregunto, ¿por qué si a todos nos gusta escucharlo, no empezamos haciéndolo?
Estoy cansada de la negatividad constante, de las frases lapidarias, de hablar por hablar y sentir por sentir. No señor. Hay que parar más y mimar cada minuto.
Aprender a convivir y respetar. Entender que no somos iguales y lo bello que hace no serlo.
Sí, hay que esforzarse un poquito pero merecerá la pena.
Empecemos por ser más amables y agradecer. Preparar pequeñas sorpresas para los que quieres; una notita diciéndo lo bonito que es, llevar a casa algo especial para meredar o dar un abrazo de los que reconfortan. Para los que no conoces, siempre una sonrisa. Para ti; dedícate unos minutos de mimo, sal a caminar y respira aire fresco.
Es un poquito que hace un mucho.
Te propongo algo para hoy:
- Da los «Buenos días».
- Sonríe, estás más guapo.
- Dedícate unos minutos y descansa.
- Recuerda, tú pones el tono a esos mensajes de texto.
- Aliméntate para nutrir cuerpo, alma y mente.
- Respira antes de soltar un improperio. P A C I E N C I A.
- Despídete diciendo «que tengas buen día».
Creo en el poder de los detalles, ¿y tú?
En primer lugar, quiero destacar los fotones que has incluído en este post. Aun recuerdo cuando entramos en esa pequeña tienda de Edimburgo y te volviste loca a hacer fotos porque todo era demasiado ‘cuqui’. Dejando las fotos de lado, me encanta que quieras transmitir este mensaje de positivismo y atención a los detalles, ya que muchas veces son esas pequeñas cosas las que hacen la diferencia y nos alegran el día. Sigue creando estos espacios tan tuyos que tanto me gustan❤
Mil gracias 🙂 Sí, esta tiendecita me enamoró, me hubiese quedado allí horas y horas investigando cada rincón. Me alegra mucho que te guste, de corazón. Gracias por este mensaje tan bonito.
Andrea me ha encantado leerte ,descubrir el poder de los detalles a traves de tu forma de ver la vida .Lo comparto y lo intento poner en practica cada dia y sabes que ….funciona .Un gran achuchon
Me alegra mucho que te haya gustado leerme, aun más que lo pongas en práctica. Un beso enorme.
Una merienda llena de quesos??
¡Por ejemplo! Eso es una sorpresa/detalle para enamorar una tarde cualquiera.
Que cierto es, ojalá dedicasemos más tiempo esos.pequeños detalles que no hacen grandes
¡Muchas gracias, Sandra! Sí, debemos parar y recapacitar un poquito; son unos minutos que hacen grandes cambios.
Me encanta, Andrea! Y comparto tu idea totalmente. Un beso
¡Mil gracias, Lola! Me alegro que compartamos la misma idea.