La luz se ha ido a pesar que aun es pronto. La cocina empieza a oler rico. El caldo que cubre los garbanzos hierve y Arya está atenta por si tiene la suerte que un trocito de jamón cae al suelo.
Preparo la comida para mañana, una receta de base manchega con toque de invención. Imagino que no soy la única que hace garbanzos con jamón, no tienen ningún misterio, un día se me ocurrió guisarlos de esta manera y desde entonces es uno de los favoritos en el ranking de la cocina en la Familia Chiflada.
Os cuento.
¿Qué vamos a necesitar?

¿Cómo se cocina?
· Cocer los garbanzos. Yo suelo tirar por dos caminos en este paso, dependiendo del tiempo del que disponga: utilizo un bote de garbanzos cocidos o los cuezo en la olla y aprovecho para hacer caldo añadiendo algo de verdura y algún hueso de jamón.

· Cortar y sofreír los ajos y el jamón en aceite de oliva.
· En un hueco de la sartén vertemos un chorlito de aceite. Esperando unos segundos para que se caliente, añadimos sobre él una cucharadita de pimentón y apartamos la sartén mientras mezclamos para que la especia no se queme. Mi abuela Joaquina insiste mucho en este punto «Que no se te queme rica mia».


· Un minutín después cubrimos los garbanzos con agua y dejamos que cueza hasta que no quede apenas caldo. Esto depende del gusto del glotón, si dejar más o menos caldo para mojar en pan. Esparcimos perejil seco al gusto y mezclamos.
Con este último paso estaría lista nuestra comida rica, sana y nutritiva. ¿Preparados para probarlo?
Os animo a guisotearlo y disfrutar de los sabores de siempre.
Gracias por estar ahí.
Ñam, ñam!
Invitado estás cuando quieras 🙂